jueves, 10 de noviembre de 2011

Entrevista a GILBERT DELGADO FERNÁNDEZ 2da parte


Por Leonardo Serrano Zapata

     Dime, ¿qué concepto tienes de una buena narración?

— Una cosa es elaborar un texto que conserva los rezagos de la tarea de resumir de la educación secundaria, es decir, dejar reducido todo el caudal de información a unos cuantos adjetivos; y otra, muy distinta, es narrar. En un resumen nos bastaría, con respecto de Ulises, por ejemplo, con calificarlo de “sagaz” al margen de la burla al cíclope Polifemo y la estratagema del asalto a Troya mediante el célebre caballo de madera, entre otras audacias. Ya sabemos que detrás de ese “sagaz” hay toda una serie de acciones que nos persuaden de ello sin que haga falta que el narrador mismo lo diga. El que “Ulises era un griego muy sagaz”, por ejemplo, podrá ser un enunciado narrativo, pero no una narración propiamente dicha. La idea de la cualidad nos ha quedado impregnada por la convicción a que nos conduce el relato con respecto de las características endilgadas hacia aquel personaje y sus acciones que la refuerzan.

     Y, ¿cómo se consigue trabajar adecuadamente al personaje?

Al personaje no basta con rotularlo, hay que configurarlo. Éste es un indicador de la asunción seria del oficio de escritor. Al lector asiduo no va a convencer un texto que tire a resumen; sin embargo, lo encandilará una verdadera narración con situaciones y desempeños antes que con calificativos. El limitar la exposición a calificativos no es narrar; es resumir. El argumento trasciende a la mera acción.

El personaje Dupin, de Edgar Allan Poe, y el personaje Robert Langdon, de Dan Brown, lo mismo que el bíblico rey Salomón; nos dejan la convicción de su envidiable inteligencia y sabiduría no por un simple calificativo asignado por el narrador, sino por toda la elucubración que ha permitido al autor parir las acciones que exigen los desempeños eónicos de sus personajes.

     Y, ¿el antihéroe?

     A mi juicio, tiene una dimensión pedagógica. Se aprende por asimilación y se aprende también por rechazo. El aprendizaje por asimilación es el más sencillo. Es la continuidad, la tradición. El aprendizaje por rechazo exige otros procesos encabezados por el juicio crítico. Es la ruptura, la innovación. El patrón de conducta propio del antihéroe ofrece la posibilidad de ensayar el aprendizaje por rechazo. Así como él se comporta es, precisamente, como no debemos comportarnos.

Al igual que la sagacidad y la sabiduría orientados al buen término que caracterizan a los personajes citados párrafos arriba, está, en un sentido opuesto, el caso del pícaro, por ejemplo. La magia del Lazarillo no radica en que un autor lo haya calificado de pícaro, sino en que la serie de situaciones en las cuales debe emplear su inteligencia desprendida de cualquier freno moral instala en la mente del lector el calificativo, aunque éste no sea atribuido al personaje en ningún momento del relato.

     Entonces, ¿cuál es el procedimiento para lograr la configuración de un personaje inteligente, por ejemplo?

     El requerimiento mínimo es ser también inteligente. Nadie dice “hoy voy a portarme como una persona inteligente” y lo logra. “Uno no es lo que quiere, sino lo que puede ser”, como se oye en la canción. El trabajo que demanda configurar a un personaje con las características deseadas no debe ser soslayado por un buen narrador, pues serán las acciones y los desempeños de éste, así como las expresiones puestas en sus labios, las que dejarán en el lector primero esa sensación, luego esa convicción de inteligencia. Actualmente, un truco muy recurrido para aparentar un conocimiento bien documentado y una ilustración oceánica, lo constituye el Internet; sin embargo, cuando el conocimiento utilizado desborda la intención el producto se asemejará más a una enciclopedia de temas académicos que a un texto narrativo.

     ¿Para ser buen narrador hay que ser primero buen poeta?

Es una expresión cliché: “Todo versificador es buen prosista; pero no todo prosista es buen versificador”. La destreza de Bécquer y de Darío para ambas formas bien amenazaría en consolidar la idea, pero no a elevarla a la categoría de ley. Aprovechemos para extender la denominación de poeta sosteniendo que no está limitada sólo a quien cuenta sílabas métricas y coloca rimas o a quien, en el otro extremo, opta por el caos estructural y la significación críptica. Puede darse el caso, y de seguro lo hay, en que un cuento contenga más poesía que un soneto. Es que la impresión estética suscitada en el lector puede ser alcanzada mediante todas las formas literarias conocidas; de ahí que poeta no sólo sea el versificador, sino también el dramaturgo, el cuentista, el novelista cuya obra merezca, desde luego, por criterio y voz mayoritaria, tal galardón.

— ¿El uso de técnicas modernas garantiza una buena narración?

— La limitación de la elaboración textual al aspecto formal es una moda que entorpece el modo correcto de entender la técnica. Descuidar la profundidad del pensamiento, la coherencia del razonamiento es atentar en contra del equilibrio que han hecho inmarcesibles a la Biblia, las epopeyas homéricas, El Quijote… Mira, muchas películas en blanco y negro, esas antiguas, hoy mueven a risa por lo obvio de sus trucos, la sencillez de sus efectos especiales; sin embargo, una porción de ellas, debido a su descollante argumento vuelven a ser llevadas a la pantalla con la intención de revivir el éxito obtenido y mueven también a risa, aunque en sentido contrario, puesto que a pesar de la complejidad de la técnica moderna no alcanzan la profundidad del contenido de origen. ¿Cuál es el punto? La ruptura del equilibrio. De nada sirve la técnica si no va de la mano con el contenido. La técnica no es sólo forma; es la forma más provechosa que se da al contenido. La técnica por sí misma no constituye poesía. Una misma técnica podría impresionar o pasar inadvertida, según el tratamiento que le dé el autor.

 ¿Cuál consideras que sea el mejor estímulo para un buen contenido?

— El estímulo para un buen contenido lo proporciona la vida misma, el contacto hombre—naturaleza u hombre—sociedad real; no esa realidad alucinada producto de la ingerencia de fermentos. Algunos trasnochados siguen creyendo en el mito del poeta ebrio o en el concepto romántico del hálito deificatorio que los envuelve por haber sido señalados para el oficio y dotados con la habilidad ‘por el índice divino’. Luego, sus razonamientos intrincados y sus expresiones caóticas hay que entenderlas como genialidad o excentricismos propios del Artista Elegido.

     ¿Algún consejo final, sobre todo para los estudiantes que aspiran a la literatura en cualquiera de sus formas de expresión?

— Esto me agrada. No te quejes si tu obra resulta superficial, carente de vida si, a la vida misma, has querido burlar suplantándola por estados que te aproximan más bien a la imbecilidad o a la muerte. No te dejes seducir por esa Musa Letal que arrastra a los incautos. Llévate este pensamiento:

Musa Letal

Bebes para crear.

Quieres que tu creación
sea profunda.

Ser profundo implica
ser inteligente.

¡El inteligente no bebe!

     Nuevamente, gracias.

  Nuevamente, de nada.

Entrevista a Gilbert Delgado Fernández


Por Leonardo Serrano Zapata.

El ojo matemático cree haber encontrado dos errores métricos en el poema que insertas en Las calaveras…

— De seguro que hay más de dos. Sin embargo, a un poema hay que tratarlo más allá de la mera cuantificación. Voy con un ejemplo:

Viene por las calles
A la luna parva
Un caballo muerto
En antigua batalla.
(…)
José María Eguren.

El ojo matemático— como lo has llamado— notará que el cuarto verso consta de siete y no de seis sílabas métricas, como los demás, y se erigirá orondo y a viva voz como quien descubrió un error en Eguren. Es el ojo acostumbrado a identificar las consabidas figuras literarias y a contabilizar sílabas métricas, pero que no llega a más.

— ¿En qué consiste ése llegar a más?

— Para eso, hablemos un poco del ritmo. Eguren ha estructurado sus versos en pies binario graves o trocaicos (óO) que originan un efecto auditivo semejante al que ocasiona el paso suave del caballo (“más tarde se escuchan / sus lentas pisadas...”). En eso consiste la musicalidad del poema. Este recurso se denomina onomatopeya; sin embargo, no hay que confundirlo con las voces onomatopéyicas que aprendemos en gramática. Vamos con el análisis:

Vie-ne / por- las / ca-lles
                                                    ó    O     ó     O      ó    O

A - la / lu - na /par - va
                                                     ó   O     ó    O    ó      O

Un ca / ba – llo / muer - to
                                                   ó   O     ó     O       ó       O

En - an / ti - gua / ba – ta - lla.
                                                 ó    O     ó     O      O     ó     O

Se habla de un caballo y se reproduce mediante elementos fónicos el suave sonido del paso del caballo. Es lo que Lotman ha denominado “semantización de los rasgos formales”. El ‘problema’, sin embargo, parece radicar en el último verso y, específicamente, en la palabra resaltada. El pie métrico ha variado. Esta vez, el poeta ha utilizado un trímetro grave o anfibráquico (OóO). ¡Ahora sí se equivocó! No seamos tan ligeros. Agreguemos a nuestro listado de figuras literarias un recurso estilístico que Carlos Boussoño en su Teoría de la expresión poética denomina Ruptura de sistema. Si bien es un recurso poco usual, es también uno de esos recursos que tramontan el mero inventario y se capta mediante la emoción originando eso que las estilísticas desde Dámaso Alonso en su clásico Poesía española… denominan “goce estético” y que nos repite constantemente el maestro Andrés Díaz Núñez. La explicación racional, sin embargo,  puede cubrir o no las expectativas. Eso depende de la profundidad del crítico y de la sensibilidad del lector.

De hecho que la palabra batalla originó una desazón en nuestro espíritu. No sólo elongó el verso, sino que destruyó el ritmo. Vamos con la interpretación. Se habla de un caballo y al instante lo identificamos como un elemento occidental de actuación decisiva para la invasión. Evocamos la ruptura de un sistema armónico —eso siguiendo a Garcilaso— como lo hubo constituido el imperio incaico. Sistema roto: ruptura de sistema. La palabra elegida para romper la armonía rítmica es, precisamente, batalla porque sintetiza el desorden, el caos que se percibe mediante la disonancia que ha originado en el verso así como por los códigos históricos que entraña y que nos trasladan a otro ámbito semántico: una crítica subrepticia de la invasión hispana y de sus efectos nefastos en América.

— Y, ¿con respecto de tus versos?

El caso es análogo. Uno de los versos que ha quedado en la mera cuantificación del crítico es “al arrobo del mélico clamor”. Hay una preponderancia hacia los decasílabos en los versos anteriores y al contar once en éste, sin más argumentos para una explicación, se señala como error.

Harías el favor de explicarnos el procedimiento y el efecto que se espera con este  recurso.

Sí. Repasemos la estrofa en cuestión:

Descendí de la yegua y silente,         10
al arrobo del mélico clamor,              11
                                         ausculté el boscaje y, de repente,     10
                                         en un claro, surgió la visión.              10


Mélico: melodioso; clamor: ya no tan melodioso; la deseperación se ha sobrepuesto al arte. En el poema, lo que escucha el personaje se debatirá entre el canto y el llanto (mélico – clamor). Al igual que en el poema explicado de Eguren, si esta vez aparece un endecasílabo es por la ruptura de sistema: la palabra clamor ha roto el esquema perfecto de trímetros agudos o pies anapésticos (OOó) con un pie incompleto o cataléctico (OOó OOó OOó O), que sumaban diez deviniendo en once. La sensación que nos trasmite el cambio de ritmo constatado con la elongación del verso, busca parecerse a la que sentirá el personaje al notar el canto trocado en llanto.

Des-cen-dí / de-la- ye / guay-  si – len / te,
                                        O     O   ó     O   O   ó      O      O     ó     O 
      
                                       a- la- rro / bo- del- mé / li- co-  cla- mor,+1
                                       O  O   ó       O   O     ó      O  O    O      ó    O

                                   aus- cul- té’l / bos- ca- jey, / de- re- pen / te,
                                      O    O    ó        O    O    ó       O   O    ó       O

                                       en- un- cla / ro,- sur- gió / la- vi- sión/ +1              
                                        O   O     ó     O     O     ó     O   O     ó      O


¿Y el otro verso?

— Otra elongación: “El espíritu indiano padece y no gime”. Ahora, el problema radica en que se contabilizan trece (no catorce como se indicó) y no diez sílabas métricas como ‘debiera ser’. El esquema rítmico sigue siendo el mismo, sólo se le ha dado un pie métrico de más:

El- es- pí / ri – tuin – dia / no – pa – de / cey - no – gi / me
                           O   O   ó     O      O      ó     O     O     ó      O     O    ó      O

El redoble de tambor en el circo, sobre todo en los números de trapecio, crea un suspenso que obliga al espectador a dirigir sus sentidos a un punto específico, a concentrarse en una situación trascendental. Lo trascendental en el poema es lograr la convicción de la autenticidad del mismo como de autoría de José Santos Chocano. Por criterio de veracidad se apela a su temática y personaje preferido y se lo resalta: el indio. La subdenominación de poemas indoamericanos en su Opus mágnum o el título de Oro de Indias, dicen mucho de esto.  De ahí, que no sea casualidad ni traspié que justamente en este verso se opte por el Suspense al elongar el ritmo con la finalidad de inculcar y persuadir al lector con respecto de la originalidad del poema.

Algo que quisieras decir para cerrar.

— Sí, que es común señalar los errores donde son fácilmente captados por todos; lo inusitado es desentrañar las bondades inadvertidas por el común de la gente. Ahí, radica la diferencia entre el crítico y el lector común.

Gracias.

— De nada.

Chiclayo, noviembre de 2011.

martes, 1 de noviembre de 2011

Noche de Fantasmas en Chiclayo: Las calaveras están por ahí, escondidas...

CONGLOMERADO CULTURAL Y MACOTEX 
PRESENTARON  NUEVA OBRA EN LA LITERATURA LAMBAYECANA:
“LAS CALAVERAS ESTÁN POR ALLÍ, ESCONDIDAS”
DE  GILBERT DELGADO FERNÁNDEZ.
Este lunes 31 de octubre se presentó el libro “Las calaveras están por allí, escondidas”, del docente y narrador, crítico y comentarista literario pomalqueño Gilbert Delgado Fernández. La cita fue en las instalaciones de la Dirección Regional de Cultura (sito en Luis González Nº 345-Chiclayo), a las 7.30 p.m.

Gilbert Delgado, pone en lectoría su tercer libro, después de “El gesto de la Monalisa”-2009, y “7 pecados capitales de la educación actual”-2010.

“Las calaveras están por allí, escondidas”, representa las experiencias ficcionales del narrador frente a actividades paranormales que son parte de su cosecha y experiencia vivencial. Es una obra que trata de recoger el mundo onírico y sensorial, paranormal y de misterio que experimentan las personas.

Lambayeque, cuenta con un rico filón de leyendas e historias de aparecidos. Esta obra pasa a constituir un testimonio literario y ficcional que cimenta la historia de duendes. Cada pueblo tiene sus fantasmas. Y su autor ha tomado parte de su experiencia de escritor para recoger a todos los fantasmas que pululan en las calles chiclayanas.

La presentación de este novedoso libro en el bagaje cultural de Lambayeque tuvo la siguiente organización:
- Comentarios  de la obra: Nicolás Hidrogo y Antonio Castro Cruz
- Aporte de Gilbert Delgado Fernández
- Testimonios de experiencias con fantasmas: Jorge Fernández Espino y Tolomeo Aliaga Quispe
- Opinión crítica: Andrés Díaz Núñez
- Finalmente, puedes leer dos comentarios sobre la obra.



Galería de Fotos:




Maestro de Ceremonia: Tolomeo Aliaga Quispe



Comentario de Nicolás Hidrogo Navarro


Comentario de Antonio Castro Cruz


Testimonio del artista Jorge Fernández Espino sobre fantasmas


Testimonio de Tolomeo Aliaga Quispe
sobre fantasmas


Opinión del Maestro Andrés Díaz Núñez sobre la obra:
"Las calaveras están por ahí , escondidas..."


Conglomerado Cultural de Lambayeque

Comentario de Nicolás Hidrogo (Coordinador General de Conglomerado Cultural) y  de Pedro Manay Sáenz (Autor de "103 Técnicas para crear poesía")



Álbum de fotos:





Atentamente: Macotex

viernes, 14 de octubre de 2011

Nuevo libro sobre fantasmas en Chiclayo

Apreciados amigos y colegas:

PRESENTAN NUEVO LIBRO EN LA REGIÓN LAMBAYEQUE:
FANTASMAS EN NOCHE LITERARIA CHICLAYANA

Actividad paranormal. Semana Nº 249

 Presentación del libro “Las calaveras están por ahí escondidas” de Gilbert Delgado Fernández


Comentan Nicolás Hidrogo Navarro y Antonio Castro Cruz.
Día:
 Lunes 31 de octubre
Hora:
 7.30 p.m. 
Lugar:
Dirección Regional de Cultura-Lambayeque (Casa de la Cultura en Luis González Nº 341- Chiclayo).

 Entrada Libre

Fuente: Literatura y Tradición Lambayecana

Atentamente: Macotex

miércoles, 5 de octubre de 2011

300 libros lambayecanos en la I Feria del Libro Alfredo José Delgado Bravo

En la Plazuela Elías Aguirre de Chiclayo, desde las 10 am hasta las 08: 30 pm, del día 03 de octubre 2011, Conglomerado Cultural y Grupo Literario Signos organizaron el "I Festival del Libro Lambayecano: Alfredo José Delgado Bravo" . Este evento cultural llevó el nombre del maestro ilustre de Literatura, gran poeta lambayecano y  autor del hermoso  Himno a Chiclayo. 


Nicolás Hidrogo
Coordinador General de Conglomerado Cultural


César Boyd
Representante del Grupo Literario "Signos"


Alfredo Delgado Bravo
(Monsefú 1924- Chiclayo 03 de octubre 2008)


100 Años de Libros en la región Lambayeque

Una experiencia inolvidable fue la visita de la Sra. Alicia Elías de Delgado, viuda del insigne poeta lambayecano; la distinguida señora hizo obsequió  dos libros de su esposo : "Ucrononía y bicronía en la lírica de Abraham Valdelomar".


La Sra, Alicia Elías de Delgado obsequió dos libros del poeta Alfredo


La Sra. Alicia Elías de Delgado observó la imagen de esposo Alfredo

La finalidad de esta actividad es difundir los literatos lambayecanos y demostrar que en Lambayeque está difundiéndose la palabra viva. 




Los representantes de editoriales presentaron lo mejor de sus publicaciones como: Macotex, Prometeo Encadenado, Signos...



En este magno evento, se exhibieron un total de 300 libros de autores lambayecanos; también revistas "Ahora y Siempre","Jarchas", "La Gota"...
En esta muestra bibliográfica se pudo apreciar libros de  Alfredo José Delgado Bravo, José Eufemio Lora, Juan José Lora, Emiliano Niño Pastor,  Nixa, Andrés Díaz Núñez, Carlos Bancayán Llontop, Enrique Solano, Moisés Espinoza, Max dextre, David Céspedes Huamán, Ricardo rivas, Carlos Ramírez Soto, Rully Falla Failoc, Alfonso Tello Marchena, Mario Gastelo Mundaca, Nicolás Guerrero Zapata, Juan Flores Arrascue, Bernardo Tineo, Julio César Sevilla, José Díez Atawallpac, Hernán Suárez, Larcery Díaz, Carlos Horna, William Smith, Joaquín Huamán, Javier Villegas, Stanley Vega, Segundo Alfonso Tirado, Lina Tealdo de Blomberg, Martín Cabrejos Fernández, Carlos Távara Ramírez, Ernesto Zumarán, César Boyd Brenis, Gilbert Delgado Fernández, Pedro Manay, Tolomeo Aliaga...

Se les dio tribuna libre a los escritores para que presentaran sus obras  respectivas









Durante el desarrollo de la I Feria de Libros Lambayecanos, se realizó  el Concurso: "Los que más Saben de la Literatura Lambayecana" y se pudo apreciar la participación de jóvenes estudiantes universitarios: Pedro Ruiz Gallo, Señor de Sipán, Santo Toribio de Mogrovejo, César Vallejo...y porsupuesto la participación de alumnos de Educación Secundaria de Lambayeque y   de Chiclayo.
















También, los mencionados visitantes a esta Feria de Libros Lambayecanos participaron  en la Poesía Mural.


Alumnas de la I.E. Sara Bullón escriben sus versos románticos






Participó el maestro de muchas generaciones: Santiago Gallo  quien conoció a su amigo entrañable Alfredo José Delgado Bravo. 


Con broche de oro, se hizo la presentación del libro de cuentos  "El Tunchi enamorado" de Darío Vásquez Saldaña. La maestra Teresa Menor hizo la presentación del libro que tuvo el mérito de haber ganado el Concurso Literario "Nuestra palabra" en el año 2010, convocado por el Gobierno Regional de San Martín.







Fotos del Recuerdo:











Noticia de la Rotativa del Aire: 

Lambayecanos leen en promedio medio libro al año
Lunes, 03 de Octubre 2011 | 3:19 pm

Un lambayecano lee en promedio medio libro al año, informó el integrante del grupo literario del Conglomerado Cultural de Lambayeque, Javier Villegas Fernández, en el marco de la exposición de textos de autores de esta región realizado esta mañana en la plazuela Elías Aguirre de Chiclayo.

Manifestó que el último estudio realizado por su organización permitió detectar que esta escaza cultura por la lectura se da porque desde el interior de las familias no se incentiva el amor por los libros, pero si el consumismo material y tecnológico.

Mientras tanto, Nicolás Hidrogo, presidente del grupo literario, manifestó que es lamentable que en Chiclayo hayan desaparecido las ferias literarias por una deficiente política de ayuda sobre este tema. “Un ciudadano de otros países lee trece libros al año, y lo que es peor acá lo que se lee no se entiende. Es más fácil para los ciudadanos ver que leer, asistimos a una sociedad invadida por la semiótica” indicó.

Los dos coincidieron en reconocer que los adolescente no prefieren textos literarios, si no textos de autoayuda por los conflictos de desorden de personalidades y actitudes que se presentan en demasía en la sociedad.

Ambos escritores participaron de la exposición de más de 300 textos de autores lambayecanos, para instituir de esta manera el Día del Poeta Lambayecano, al celebrarse 3 años de la muerte del escritor norteño Alfredo José Delgado Bravo.

Clic en: I Feria de Libros Lambayecanos  (03  octubre 2011)

Fuente: I Feria del Libro Lambayecano

Atentamente:  Macotex